El historiador somoteño José Tomás Díaz Hernández, reconoce que en la ciudad los burritos son un símbolo cultural. Sin embargo, empiezan a desaparecer de las comunidades y calles del municipio de Somoto, cabecera del departamento de Madriz. Se estima que en los últimos años pasaron de unos 5 mil a menos de mil.

Díaz Hernández, también es director de una revista llamada Mozunce, y asegura que han analizado el caso con detalle. El último censo que tenemos nos revela que los burritos están en una etapa de extinción si no se hace algo para su conservación. Reconozco que por la pandemia del coronavirus hemos tenido que suspender nuestras actividades como la asistencia veterinaria que cada año se les brindaba, expuso.

Y es que Diaz forma parte de un grupo que por mucho tiempo ha ofrecido asistencia veterinaria gratuita a estos animales, utilizados por lo general para labores de carga en el campo. Sin embargo, debido a la crisis sociopolítica de 2018 y luego a la emergencia sanitaria causada por el Covid19, detuvieron estas actividades.

Este grupo realizaba concursos de cuentos y dibujos, desfiles, competencias y jornadas de atención a estos animales por jóvenes veterinarios de universidades de la ciudad de Estelí.  
Concursos, exposición de fotografías, planes de reproducción y atención veterinaria buscan mejorar sus condiciones en Somoto, reconocida en el pasado por la abundancia de estos animalitos.

Díaz señala que el mayor problema de estos animales y las razones por las cuales cada vez existen menos en el municipio es porque, hay gente en el campo que por las necesidades en sus hogares los venden a gente que vienen de otros lugares a comprarlos como Chontales, Boaco y zonas de Matagalpa, donde los ocupan para transportar pichingas de leche o agua y cargas de leña, apuntó el historiador somoteño.    

Todo este trabajo pesado y extenuante lleva a los animalitos a sufrir y enfermarse y muy poca gente dedica dinero para su atención veterinaria o sus medicinas.

El doctor José Armando Herrera Maradiaga, expresó que las malas prácticas y maltrato hacia los burritos está afectando su reproducción. Ya no los encontramos en las calles. Recuerdo que cuando niño deambulaban en el parque o en la plaza de la parroquia Santiago Apóstol de Somoto y costaban entre 500 a mil córdobas y en otras ocasiones hasta te los regalaban, relató el galeno.    

Por su parte, Franklin Ramírez, comerciante somoteño, aseguró que en su finca todavía conserva varios ejemplares, “estos animalitos te ayudan en sacar agua en pichingas o la leche, también leña o incluso hasta para sacar enfermos de lugares incómodos de las comunidades alejadas donde no entran las camionetas de ambulancias de los hospitales y la Cruz roja”, manifestó.   

 

En rescate de una tradición 

Marvin Caldera Dávila no pudo contener las lágrimas, con un nudo en la garganta, reconoció que los burritos están en extinción y recordó que para su rescate se han realizado exposiciones de fotografías sobre los famosos burritos somoteños promovido por él y un grupo de ciudadanos de esta localidad.

La exposición de fotografías sobre los burritos somoteños ha conmovido los corazones de la población que los recuerda con mucho cariño cuando deambulaban en las calles de la ciudad de Somoto, en Madriz.

A la exposición llegan prominentes ciudadanos de Somoto como don Elmer Mosher y el empresario Dionisio Castillo, las autoridades locales del municipio, además del profesor Ramón Mendoza y el reconocido historiador Armando Núñez, quien ha escrito mucho sobre estos icónicos animales.  

Doña Gladys Mar, conocida cantautora somoteña y compositora de temas musicales, recordó que años atrás a Somoto se le conocía como la “Ciudad de los Burros” porque estos abundaban en las calles, avenidas y en el campo, a veces hasta eran regalados al existir muchos. Ahora estos se han ido extinguiendo a tal punto que ya se les ve muy poco y adquirir uno cuesta hasta 7,000 córdobas, cuando el campesino te los vendía en 500 pesos, recordó 

Estos animales por años han sido utilizados para las actividades del campo por su capacidad de llevar en sus lomos pesadas cargas de leña, sacos de café, maíz y frijoles hasta pichingas de leche y agua, además de personas montadas.

Don Felipe Manzanares Flores, campesino de una comunidad fronteriza del municipio de Somoto, dice que él nunca ha pensado deshacerse de sus dos burritos; vea amigo estos animalitos son buenos para todo, aunque a veces son tercos, pero son una gran ayuda para nosotros, aseguró.