Una de las áreas de encuentro en Matagalpa, son sus parques, los más conocidos son el Morazán que se ubica junto a la Catedral y Rubén Darío que está frente a la iglesia, San José, donde por años ha sido común ver escenas de niños con sus padres disfrutando de un momento familiar o amigos conversando amenamente.

Todo este ambiente se ha transformado y para muchos matagalpinos ha sido un disgusto, pues ven saturados de comercios los principales parques de la ciudad, que ahora se han convertido en un espacio de supervivencia diaria de muchos ciudadanos que, tras los remanentes de la crisis sociopolítica del 2018 quedaron sin empleo.

Uno de ellos es Paulo Latino, que desde hace 5 años se instaló en el parque Darío. Él junto a cinco miembros de su familia, se dedican al arte y su talento queda en evidencia en las pinturas que a diario ofrecen.

Paulo lamenta que la “situación económica no es como la de antes”, es por ello que tuvo que dedicarse al comercio informal y aunque asegura le va bien, la inversión para mantener el negocio es grande.

“Para nosotros es difícil, vendemos a precios simbólicos para sobrevivir y seguimos luchando. En un cuadro el presupuesto está en 900 córdobas y no siempre nos lo pagan”, confiesa Latino. Agregó que también incurren en gastos de transporte ya que se movilizan por diferentes departamentos.

 

Florecer en la adversidad

Itzayana Díaz es originaria de Sébaco del departamento de Matagalpa. Quedó en el desempleo, después del cierre de la empresa textil en la que laboraba. Con el peso de sostener a su familia tuvo que buscar ingresos económicos de inmediato, así que optó por instalarse también en el parque Darío. Desde hace más de un año se dedica a vender plantas y maceteras.

“Mi familia depende de ésto, es un cambio grande en mi vida, pero he aprendido mucho, me ha servido estar acá, he crecido como persona. Es un reto pero como las plantas que vendo hay que florecer”, reflexiona Díaz, a quien por un pago simbólico de impuesto la dejan trabajar en ese espacio ininterrumpidamente.

 

ÁREA RECREATIVA SACRIFICADA

El parque Rubén Darío de Matagalpa ha sido muy visitado por turistas extranjeros y locales, sin embargo, estas visitas han disminuido debido a la inseguridad y la pandemia. Algunos pobladores creen que los negocios atraen a los delincuentes y temen ser atracados.

“Desde el punto de vista económico lo veo bueno” -dice Javier Gahona, habitante matagalpino-, “sin embargo, debería de haber otra zona para este tipo de negocios y que la gente los visite en otro punto”.

Teniendo claro que la situación que atraviesa el país es muy difícil, coincide en este punto Fidel Mendoza, quien se encontraba en el parque junto a su hijo pero un poco alejado de los puestos de venta.

Comerciantes se han tomado los parques públicos de Matagalpa, tras aumento del desempleo, generado por la crisis del 2018.

“Deberían de ubicarlos en un lugar apropiado para que ellos puedan trabajar tranquilamente, el parque es para que las personas vengan a distraerse en familia con sus niños, porque si acá se satura nos va a pasar lo del Mercado Norte que hay puestos hasta en las banquetas ”, comenta Mendoza.

 

DECRECIMIENTO ECONÓMICO

Desde abril 2018, la economía del país viene en decrecimiento por el alto nivel de desempleo, lo que ha conllevado a que gran parte de nicaragüenses busquen la manera de subsistir.

El economista matagalpino, Rodrigo Rizo, aclara que el concepto “emprendedurismo” está lejos de lo que quiere proyectar el gobierno de Nicaragua.

“Los emprendimientos suman a la economía a través de las recaudaciones vía impuestos, estos generan empleo y crecen con el tiempo, pero la mayoría de los negocios que vemos en el sector informal no crecen solo sobreviven”, explicó Rizo.

Según el especialista, Nicaragua perdió el empuje económico que traía y es evidente que repercute en Matagalpa, en donde desde hace tres años cientos de personas se han tomado las vías públicas, legal o ilegalmente, zonas que eran paso de transeúntes o sitios de encuentros familiares ahora son áreas de quioscos y “caramancheles”, tanto así que el conocido parque Morazán es catalogado por algunos matagalpinos, como el parque del comercio.