La crisis socio-política y la pandemia del Covid 19 en Nicaragua, ha generado desempleo en padres de familias, que en muchos casos optan por buscar ropa usada o ponerles los mismos uniformes del año pasado a sus hijos

A pocas semanas de iniciar el año escolar en Nicaragua, también inicia “el dolor de cabeza” de los padres de familias para buscar y comprar los uniformes escolares,  que llevarán sus hijos a los diferentes centros educativos a nivel nacional a partir del próximo 24 de enero. 

Y es que la difícil situación económica que se vive en el país que ha generado mucho desempleo, sumado a la crisis generada por la pandemia del Covid 19, ha diezmado la presencia de compradores en los diferentes centros comerciales, como es el caso del mercado municipal Ernesto Fernández de Masaya.

Pantalones escolares

En uno de los pasillos de este populoso centro de compras, está doña Dalia Ortíz, quien pregunta por un par de camisas blancas para sus hijos, mismos que la acompañan. Pero al no parecerle justo el precio, decide regatear, pues asegura que la crisis económica del país no da para más y que está pasando apuros para comprar los uniformes de sus hijos que cursan la secundaria en un colegio de Masaya.

Al igual que yo, muchos padres de familia de Nicaragua están pasando apuros, todavía me falta comprarles los útiles escolares, ahora imaginate aquellos padres que tienen a varios hijos que van a clases este año, es un gasto bastante grande y peor si no tienen trabajo. Para que mis dos hijos vayan a clases con todos los requerimientos me gasto más de mil córdobas por cabeza. La educación en Nicaragua es cara y siento que este año ha subido el precio de los uniformes, a eso le sumamos la alimentación diaria que tenemos que asumir, tengo que andar todo el día en varias zonas del mercado buscando lo más económico porque mi trabajo no me da para más”, sostuvo Ortiz.

“Pasamanos” con uniformes de sus hijas

Doña Auxiliadora Araque López, asegura que tiene tres niñas que cursan la primaria y la secundaria. Cada año les mandaba a hacer los uniformes, pero actualmente esto le sale muy caro por la tela que subió de precio, más que ella es ama de casa y solo su marido trabaja en Managua, pero no tiene un buen salario, por lo que va a optar por reusar los uniforme: el de su niña mayor pasará a la del medio y ésta le dará el suyo a su hermana menor, así solo comprará un uniforme nuevo para la hija mayor.

Me toca repasar los uniformes con mis hijas, porque la situación es difícil en Nicaragua. Mis hijas van a utilizar las mismas mochilas del año pasado, en cuanto a los zapatos a fuerza los tengo que comprar nuevos porque cuando termina el año escolar ya están bastante gastados. A parte de comprar los útiles escolares y uniformes, los padres de familia también vamos a gastar en productos de seguridad contra el Covid 19, como alcohol y mascarillas que son gastos extras. El salario de mi marido no es mucho, porque con eso sobrevivimos a penas. La inversión con mis tres hijas es de unos cuatro mil córdobas en total. Yo tengo unos parientes en las zonas rurales de Masaya y la pasan difícil porque igual tienen varios niños que van a clases y ellos solo trabajan en la agricultura, todo esto es complicado para las familias nicaragüenses”, externó esta madre de familia. 

Ventas están frías

Juan Díaz, comerciante de ropa escolar en el mercado municipal de Masaya, asegura que la crisis económica que atraviesa el país ha generado bajas ventas de uniformes escolares, muy diferentes a años anteriores que cuando se acercaba el periodo escolar este centro de compras estaba atascado de compradores y los uniformes se vendían en grandes cantidades.

Uniformes escolares

La venta está bastante fría, me supongo por la falta de circulante por el desempleo y la crisis económica. Ahora la gente solo pregunta y da la vuelta, en otros casos solo llevan una pieza por hijo. Otro punto es que los sastres no se están arriesgando a hacer grandes cantidades de uniformes como antes, por las bajas ventas, porque la gente ahora opta por la ropa usada, porque solo lava con cloro y el pantalón con colorante y listo, porque si un pantalón nuevo vale 230 córdobas y en la ropa usada lo encuentra en 130 córdobas, ahí son cien córdobas lo que se ahorra y peor si tienen varios hijos. Yo no tengo muchos uniformes en mi tramo por la misma situación. Antes los padres de familias compraban hasta tres uniformes para niños, ahora la pobre gente se la anda rebuscando”, manifestó el comerciante.

Algunos precios

Las camisas se cotizan desde 130 córdobas a 300 córdobas, y las marca Polo se venden a 180 córdobas, los pantalones varoniles rondan entre 245 y 290 córdobas, mientras las faldas andan en 195 córdobas.