Esta imágen fue tomada desde la ciudad de León, en el reparto Fundeci, por el periodista Eddy López.

Tomado de www.laprensa.com.ni .- Ahora hay calma, pero el sábado la erupción del volcán San Cristóbal provocó pánico en la comunidad de Versalles, al pie del coloso.

Juan Antonio Soto Martínez, con problemas de discapacidad y en su silla de ruedas, sabe lo que es eso. “Lloré porque mi familia me dejó botado en la casa, pero pude hacer un vídeo con el celular y mi hermano me rescató. Eso jamás lo había visto, fue terrible con las cuatro explosiones y salida de arena y cenizas”, dijo.

El guardabosque Mariano Méndez dijo que los retumbos provocaron alarma a las comunidades y la salida de la ceniza era igual que una tormenta de fuego.

Seis reses y un caballo murieron al lanzarse a las cañadas, cuando escucharon el estruendo del San Cristóbal, seguido de una avalancha de arena caliente, afirmó el alcalde de Chichigalpa, Víctor Sevilla.

El nerviosismo apenas pasó, pero no se sabe cuándo volverán a asustar los complejos volcánicos San Cristóbal, Telica y Apoyeque-Xiloá, a pesar de sus “actividades” este domingo, informó el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).

Por esta razón las alertas, amarilla para Chinandega y verde para Managua y León, se mantuvieron latentes, anunció a medios oficialistas la coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, primera dama Rosario Murillo.

El San Cristóbal no volvió a hacer erupción desde la mañana del sábado, mientras que el Apoyeque presentó sismos con espacios de tiempo más extensos. Pero esto no es indicio de que ya todo pasó, advirtió el Ineter.

El volcán de Chinandega no había presentado sismos hasta ayer, pero había sextuplicado la cantidad de azufre que normalmente arroja al aire.

Angélica Muñoz, directora de Geofísica del Ineter, expresó que el San Cristóbal arrojó cantidades de dióxido de azufre que promediaban las 3,221 toneladas por día, cuando normalmente expulsa entre 550 y 700, “lo que podría generar eventualmente nuevas explosiones”, advirtió.

El Apoyeque fue lo opuesto el día de ayer, ya que no presentó sismos, caso contrario al sábado, cuando se registraron tres movimientos.

Cenizas y más

El Ineter dedicó su último boletín informativo casi de forma exclusiva a las incidencias del volcán San Cristóbal.

De acuerdo con el boletín, las cenizas que expulsó el San Cristóbal la mañana de ayer cubrieron un área de 2,438 kilómetros cuadrados, el doble de lo que mide el lago Xolotlán, al norte de Managua.

La columna de humo se elevó cinco kilómetros, aproximadamente la altura a la que vuelan los aviones que se desplazan de Managua a El Salvador.

Eso obligó a las autoridades de Aeronáutica Civil a desviar las rutas aéreas, ya que los cúmulos de ceniza medían entre cinco centímetros y tres milímetros de espesor.

El rumbo de las cenizas se expandió desde el volcán, al noreste de Chinandega, hasta sobrepasar los límites de la península de Cosigüina, al noroeste, afectando los municipios de El Viejo, Puerto Morazán, y Potosí, además de los poblados de Jiquilillo y Punta Ñata.

En las cercanías del cráter hubo derrumbes, fisuras y las rocas incandescentes causaron “fuertes quemaduras” a seis bestias, según el reporte del Ineter.

La ministra de Salud, Sonia Castro, advirtió sobre cierto grado de acidez y alcalinidad en el agua, que pueden provocar dificultades estomacales.

Guillermo González, presidente ejecutivo del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred), dijo que las autoridades estatales continuarán con su “vigilancia estricta” del San Cristóbal. Además evaluarán daños en la agricultura y afectaciones en el agua.

El volcán Telica presentó temblores de poca relevancia.

Una muerte

En la escuela Francisca González, de Chichigalpa, el Codepred y los funcionarios de gobierno visitaron a los 37 evacuados, en su mayoría mujeres y niños que pasaron peligro con piedras incandescentes, arena y cenizas calientes a escasos cuatro kilómetros del cráter en la comarca Versalles.

Tras la erupción, la lluvia con descargas eléctricas mató al futbolista de 17 años Eleazar Urtecho, mientras jugaba en el parque Aproquen de Chichigalpa.

El ministro Ariel Bucardo precisó que la lluvia “lavó” la arena que cayó sobre árboles y casas, pero analizan el territorio agrícola de Chinandega, para brindar un informe posterior.