El bullicio y el ajetreo empieza desde muy temprano en el mercadito La Aurora, en Bluefields, cuando aún el sol no se levanta. En las penumbras de la madrugada se observan las siluetas de productores y comerciantes que se aprestan a una nueva jornada.

Algunos llegan en botes, otros a caballos y unos más en camiones y buses del transporte público.  Desde hace varios años este es el punto donde converge la oferta y la demanda de diversos productos agrícolas, de consumo básico, carnes y una amplia variedad de alimentos de la zona.

La cabecera departamental de la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur es el centro del comercio y al mercadito de La Aurora llegan unos 70 productores que en los últimos meses resienten las bajas en sus ventas.

Las cosechas se han visto afectadas desde los fenómenos naturales Iota y Eta, que azotaron el Caribe Norte y Sur del país en noviembre del 2020. A ésto se le suman los efectos de la pandemia, que ha disminuido la presencia de compradores y por ende la demanda es menor.

Portando un sombrero negro que lo proteja del sol, encontramos a Vicente González, es originario de la comarca El Limón, ubicada en la carretera que une a Bluefields con el resto del país.

González afirma que las ventas y las condiciones para la cosecha están malas, “no hay apoyo para los pequeños productores, el sustento de nuestras familias depende de lo que producimos y traemos hasta Bluefields, lo que se le gana es muy poco, acá lo que nos queda es seguir pulseándola a ver si esto se compone” comentó el productor.

 

Esfuerzos por la familia

Sentada sobre un pequeño muro vemos a María de la Cruz Calero, su mirada fija se pierde entre el gentío que compra y no compra. Algunos regatean y para no perder la venta, se ve obligada a dar sus productos a un precio “simbólico”.

Su cara refleja más de los 38 años que lleva a cuestas, quizás el parir y mantener a 7 hijos han endurecido tempranamente su rostro.

Vive con su familia en una finca llamada Boquita de Silva. “Es duro venir hasta acá. Yo camino hora y media para sacar mi producto y después me vengo en camión a Bluefields”, nos cuenta María de la Cruz.

Se queja del alto costo de la vida pues así como vende debe comprar cosas para llevar a su casita y alimentar a los suyos.

Los representantes de las 33 comunidades del Caribe Sur se ubican en pequeños quioscos situados en la calle principal del muelle municipal, ahí ofrecen lo que traen desde el campo como yuca, banano, quequisque, limón, frijoles y carne.

La coordinadora del sector, Ángela Zamora, refirió que hay grandes desafíos en la producción porque no hay lugar estable y mejores condiciones para vender sus productos.

“No se está vendiendo mucho porque el dinero está bastante escaso y aunque nosotros produzcamos no hay ventas. Somos 75 productores que venimos cada 15 días y son desafíos que tenemos que enfrentar. Lo poco que ganamos lo utilizamos para la alimentación de nuestra familia, el productor vive de la agricultura y de lo mínimo que se consigue para el sustento diario”, dice Zamora.

 

Ganado escaso, carne cara

Apostado detrás de su mesa y vistiendo una típica cotona celeste está José Miguel Jarquín Sosa, él compra y vende carne de res. “El ganado escasea a nivel nacional y se está vendiendo caro, subió más de 5 córdobas por kilo lo que hace que la producción de la carne esté más difícil ahora”, explica.

Sin embargo, no es seguro que el consumidor asuma esos incrementos y esto representa pérdidas tanto para José Miguel como para el resto de productores pues muchas veces deben dar más barato el producto o llevarlo de regreso, almacenarlo adecuadamente y confiar en que el próximo regreso al mercadito les permita poder venderlo finalmente.