“Sería una tragedia si esto de la sequía continúa, esperamos que Ineter (Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales) esté equivocado y vuelva a llover”. Así se expresó René Blandón, presidente de la Comisión Nacional de Ganaderos (Conagan), al reconocer que la escasez de lluvia en las zonas ganaderas está empezando a dañar a los animales.

Blandón creía que el problema era por efecto de la canícula, que se desarrolla del 15 de julio al 15 de agosto, pero ahora dice estar “sorprendido y asustado” por los pronósticos del Ineter, de que el fenómeno climático El Niño golpeará este año.

El panorama provoca preocupación a los gremios agropecuarios porque es probable que el invierno termine en octubre y que la sequía causada por el fenómeno de El Niño se una a la época de verano, lo que se traduciría en ocho meses de temporada seca.

Según Solón Guerrero, presidente de la Federación de Ganaderos de Nicaragua (Faganic): “Si el invierno se termina en octubre, sí habría un problema serio para las zonas del Norte, Occidente y Pacífico”, donde faltaría agua para el ganado.

“Así que los productores deben prepararse con alimentación para verano desde ahorita”, recomendó el presidente de Faganic.