Tomado de www.cartabodan.com .- Cada noche grupos de ladrones se llevan de las calles de Managua, tapas de alcantarillas, medidores de agua o señales de tránsito, para negociar el metal, un negocio que mueve decenas de millones de dólares, según las autoridades y que deja detrás una ciudad repleta de pozos, trampas en las que caen autos y hasta gente.

"Aquí oímos a cada rato el pon-gom (golpe) de los carros que se van a esos hoyos, y hace ocho días cayó al manjol (alcantarilla) un borracho, pero por suerte se agarró de unos hierros y los vecinos lo sacamos", cuenta Darling Urbina.

"Esos manjoles abiertos son un peligro, un atentado, cualquiera puede caer en esos hoyos que están en plena calle, porque se les han robado las tapas que son de hierro para venderlas como chatarra y nadie hace nada", se queja Ninoska Solórzano, otra pobladora.

Por toda la ciudad, como por arte de magia, desaparecen de la noche a la mañana tapas de alcantarillas, hidrantes, medidores del servicio de agua, de electricidad, y señales de tránsito, todos elementos construidos en hierro, cobre, bronce y aluminio.

En los barrios los vecinos ponen señales con palos para advertir del peligro a peatones, motociclistas y conductores de vehículos que no frecuentan esas calles y que ignoran la presencia de esos hoyos, que devienen trampas mortales, en especial en los meses de lluvias torrenciales, cuando quedan cubiertos de agua.

Solórzano, quien vive en el barrio San Judas, relata que una noche vieron a "unos hombres encapuchados en una camioneta que andaban con mazos y piochas para levantar las tapas de los manjoles y les tiramos piedra y sonamos machetes para ahuyentarlos". En ese vecindario, uno de los más poblados de Managua, la gente está alerta a los ruidos de la calle por las madrugadas, hora en que actúan estos "depredadores", para evitar más robos, pero demandaron que la Policía los apoye con patrullajes.

"No es cualquier ladrón el que roba esas tapas (de manjol), por una de esas, dan buen billete (dinero) en la chatarra", afirma a AFP Solórzano. Los delincuentes pueden obtener unos 25 dólares por la venta de una tapa de manjol, cuyo peso puede superar los 50 kilos.

Chatarreras niegan compra de tapas

Las empresas dedicadas al negocio de exportar desechos metálicos, conocidas como chatarreras, niegan la compra de esos objetos robados, pero este negocio dejó ingresos por 25 millones dólares en 2010. Tal es el caso del dueño de la acopiadora de chatarra Metales Castellón Ferroso de Nicaragua (Mecafenic), Víctor Romero, quien se libra de toda relación en la compra de tapas de alcantarillas, señales de tránsito o medidores de agua, porque asegura que se convertiría en un cómplice de la delincuencia.

La Alcaldía de Managua y la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) son las principales afectadas por las acciones. También los bomberos, quienes al momento de un incendio, no tienen donde abastecer las cisternas de agua. Un estudio de la Dirección General de Bomberos reveló que el 60% de los hidrantes de Managua están dañados a causa del choque de vehículos contra ellos o por el robo de las terminales en las cuales se conectan las mangueras para llenar las cisternas, según su titular, el comandante Iván Tijerino.

"Eso es preocupante, ya que está descubierta la seguridad contra incendios, por eso en algunas ocasiones nos cuesta controlarlos porque tenemos que acarrear agua de lejos", manifiesta Tijerino. "Esta actividad (delictiva) está afectando la economía de la empresa (de agua), la cifra de pérdidas es alarmante", cerca de medio millón de dólares, explica el responsable del área de alcantarillado, Sergio Rubí. La jefa de relaciones públicas de la Policía, Vilma Reyes, aseguró a AFP que "trabajan en un plan en coordinación con la alcaldía capitalina y la comunidad". "Ya capturamos a dos personas que funcionaban como topes (compradores ilegales)", precisó.