Cuidado con las ‘haches’, las ‘uves’ y los acentos. El 40% de currículum vitae que llegan a las empresas españolas incluyen faltas de ortografía y errores de expresión, un error que suele enervar al personal de recursos humanos y lastrar las posibilidades de un candidato en un proceso de selección.

No hay que olvidar que la gramática es considerada una de nuestras principales cartas de presentación, fundamental para construir una buena imagen y mostrar nuestra seriedad profesional. En pocas palabras, una buena ortografía es clave para encontrar trabajo.

Una falta en el currículum o la carta de presentación puede perjudicar notablemente a un candidato, y es motivo suficiente como para ser descartado. De hecho, según un estudio elaborado durante el primer semestre de 2012 por la compañía Adecco, ocho de cada diez currículum son descartados en primera instancia únicamente por defectos formales.

Por eso es fundamental repasar los documentos que enviamos a nuestro posible empleador hasta estar seguros de que no contienen ni una sola errata. Además, no debemos confiar nuestro futuro laboral a los correctores automáticos de los procesadores de textos, juegan malas pasadas.

“No es sólo relevante en el ámbito laboral, los jóvenes, sobre todo, deben entender que en la actualidad su imagen también se encuentra expuesta a través de las redes sociales y es fundamental que cuiden su ortografía. Escribir de forma incorrecta pone de manifiesto nuestra falta de dedicación y un bajo nivel educativo”, asegura Javier Caparrós, director general de Trabajando.com España.

En este sentido, quienes tengan problemas con las letras pueden mejorar leyendo libros, periódicos, revistas, artículos, etc… algo que está al alcance de todos y de forma gratuita, así que ya no hay excusa.

Coste millonario

Aun así, el que nuca haya cambiado una 'b' por una 'v', olvidado una tilde o se haya comido alguna que otra letra para acortar una palabra, que tire la primera piedra. Estos pequeños errores ortográficos, que algunos justifican asegurando que pueden ahorrarnos unos euros en la factura del teléfono móvil, pueden salir además muy caros.

De hecho, un error a la hora de reservar un vuelo te puede costar hasta 150 euros si escribes mal tu nombre, por no hablar de tener que comprar otro billete si te equivocas por una cifra en la fecha del viaje, de ahí que sea imprescindible prestar atención para evitar despistes durante el proceso de compra.

No obstante, son las empresas las que sufren a nivel millonario los errores tipográficos y las faltas de ortografía. El caso más sangrante ocurrió en 2005, cuando un error de estas características le costó al banco de inversión Mizuho Securities la friolera de 180 millones de euros.