Cuando ocurre un desastre es poco lo que se puede hacer con la ayuda externa para salvar vidas. Son las comunidades afectadas las que deben reaccionar, pero para esto deben estar equipadas y preparadas, de lo contrario, el desastre se puede convertir en una crisis humanitaria.

Esto es lo que piensa Unni Krishnan, coordinador internacional de Respuesta ante Emergencias de Plan, organización internacional dedicada a ayudar a la niñez de países en desarrollo.

“La reducción del riesgo de desastres y la respuesta a los mismos no es una carrera de velocidad de 100 metros. Se trata de una carrera de maratón”, asegura Krishnan.

Lo que el experto quiere decir es que el mundo debería mejorar su tecnología y capacidades para salvar vidas, proteger las propiedades y los medios de vida, pero que “desafortunadamente, las experiencias recientes muestran que las buenas intenciones que muchos afirman tener para salvar vidas no se están traduciendo luego en acciones prácticas. Hay esfuerzos, pero de ninguna manera satisfacen las necesidades reales sobre el terreno”.