Tomado de www.cartabodan.com .-Japón elevó el nivel de catástrofe nuclear de 4 -en la escala Internacional de Eventos Nucleares (INES)-, como afirmó en un primer momento, a 5. Esta calificación ha sido polémica, porque contrariamente a lo que decía Japón, Francia le atribuyó desde el principio nivel 6 (sobre 7, que equivale a lo que ocurrió en Chernóbil en 1986).

El nivel 5, según lo que marca la escala de INES, equivale a "Accidente con consecuencias de mayor alcance", frente al 4 "Accidente con consecuencias de alcance local". Esto pone lo que está ocurriendo en Fukushima 1 al accidente que tuvo lugar en la central atómica Three Mile Island, en Harrisburg (Pennsylvania, EE.UU.) en 1979, considerado el peor accidente nuclear después de Chernóbil. A pesar de las malas noticias, el primer ministro japonés, Naoto Kan, se dirigió en un mensaje televisado (en NHK) a la nación japonesa para pedir solidaridad e insuflar ánimos a la población:

"No debemos dejar que el pesimismo nos venza", dijo. La situación sigue siendo muy grave en la central, aseguró Kan, pero confía que "en un futuro cercano" pueda controlarse. Mientras tanto, el país sigue luchando para contener la catástrofe desatada tras el terremoto y posterior tsunami que tuvieron lugar hace una semana.

Helicópteros militares y camiones con mangueras han arrojado en las últimas horas toneladas de agua sobre la central atómica de Fukushima I para restablecer el nivel de agua en los tanques de enfriamiento en los que se almacenan las barras de combustible usadas. El vertido en los reactores rebajó los niveles de radiactividad, pero, en paralelo, unas columnas de humo blanco siguen emanando de los reactores 2, 3 y 4.

La operación, confirmó el canal de televisión NHK citando fuentes del Ministerio de Defensa, concluyó tras arrojar 50 toneladas de agua, logrando que el agua entre en el edificio que alberga el reactor. Sin embargo, en las próximas horas se espera que los 130 bomberos enviados desde Tokio continúen con la misión de enfriar las piscinas. Los expertos de la Agencia de Seguridad Nuclear sospechan que el humo del reactor 2 podría proceder de la piscina de refrigeración o de una explosión en la cámara que la alberga, aunque todavía no han podido confirmar este extremo.

Los responsables de Tepco, la compañía que opera la central, confirmaron en rueda de prensa que la radiación -que ya había descendido durante el día de ayer cerca de 20 puntos- ha disminuido ya hasta los 279,4 microsieverts por hora. También aceptaron hoy viernes que la única manera de prevenir una catastrófica fuga de radiación desde un reactor nuclear dañado podría ser enterrarlo bajo arena y concreto, el método usado para sellar enormes filtraciones desde Chernóbil en 1986.