Tomado de www.laprensa.com.ni .- El papa Benedicto XVI anunció ayer de forma sorpresiva que renunciará al cargo el 28 de febrero, alegando simplemente que está demasiado débil físicamente para seguir, con lo que será el primer pontífice en renunciar en casi 600 años.

La decisión sentó las bases para un encuentro secreto donde los cardenales votan para elegir a un nuevo Papa, antes de que concluya marzo. El papa, de 85 años de edad, anunció su decisión en latín durante una reunión de cardenales en el Vaticano.

Hizo hincapié en que el cumplimiento de los deberes de ser Papa —ser líder de más de mil millones de católicos en todo el mundo— exige tanto "la fuerza de la mente como la del cuerpo".

"Después de haber examinado mi conciencia varias veces ante Dios, he llegado a la certeza de que mis fuerzas, debido a mi edad avanzada, ya no son apropiadas para un ejercicio adecuado del ministerio de San Pedro", dijo Benedicto XVI a los cardenales.

"Estoy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual en esencia, debe llevarse a cabo no sólo con palabras y hechos, pero no menos con la oración y el sufrimiento", agregó.

"Sin embargo, en el mundo actual, sometido a tantos cambios rápidos y sacudido por cuestiones de profunda relevancia para la vida de la fe, con el fin de dirigir la barca de San Pedro y proclamar el Evangelio, son necesarios tanto la fuerza de la mente como la del cuerpo, elementos que en los últimos meses se han deteriorado en mí, a tal grado que debo reconocer mi incapacidad para cumplir adecuadamente el ministerio que me fue confiado", añadió.

El último papa que renuncio fue el papa Gregorio XII, quien renunció en 1415 como parte de un acuerdo para poner fin al Gran Cisma de Occidente entre varios papas que se disputaron la autoridad pontificia.