En esta audición conversamos con el productor ecologista ingeniero Alberto Zeledón.
Científicos de distintas partes del planeta en diferentes estudios coinciden en que el glifosato acaba con la vida y pone en peligro la biodiversidad. El informe de Greenpeace “muestra como los plaguicidas afectan a nuestra salud y que entre los principales grupos de riesgo y más vulnerables se encuentran los agricultores, sus familias, los fetos, y niños pequeños. Para aquellas personas que no nos encontramos en estos grupos la alimentación es la principal vía de exposición a los plaguicidas" señala la organización ambiental.
En marzo de 2015 la Agencia para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha clasificado el glifosato como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”. Esta clasificación también señala fuertes evidencias cancerígenas en los animales. El estudio también señala que el glifosato actúa como un disruptor endocrino, tóxico para la reproducción humana, (es decir, provoca infertilidad)
Los científicos han detectado este "probable" carcinógeno humano en el aire, lluvia, e incluso en nuestros cuerpos. El uso de glifosato tiene graves impactos en el medio ambiente, puesto que afecta a los demás seres vivos como a los seres humanos, contamina los suelos y el agua. Hay evidencias científicas suficientes que demuestran que el glifosato tiene un impacto perjudicial sobre los organismos acuáticos, desde algas microscópicas hasta peces y moluscos, pasando también por las ranas y renacuajos pero también puede afectar a organismos del suelo, como las lombrices de tierra, fundamentales para mantener e incrementar la fertilidad del suelo.