ARENA lidera las elecciones legislativas y municipales en El Salvador

En la elecciones se disputaron 84 escaños del Congreso unicameral y los puestos de alcaldes y concejales de los 262 municipios del país. Foto: AFP

La fuerza derechista Arena se consolidó este domingo como la mayor fuerza parlamentaria de El Salvador al encabezar las elecciones legislativas y municipales. El presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de El Salvador, Julio Olivo, confirmó que “hasta el momento” hay un 63.51 por ciento de votos correspondientes a los comicios legislativos y municipales del domingo escrutados, “lo que marca una clara tendencia en los resultados finales”.

Olivo, quien compareció en cadena nacional de radio y televisión, destacó que “el trabajo que se realiza durante estas horas es de vital importancia para entrar con el pie derecho en el escrutinio final”, ya que “hay que verificar, una por una, todas las actas” que fueron transmitidas desde las Juntas Receptoras de Voto (JRV).

Explicó que el TSE tiene 335 rutas diseñadas para el traslado de las actas desde las diferentes localidades del país hacia San Salvador, de las que 266 “ya están siendo realizadas a esta hora de la mañana (07:00 de la mañana (hora local)”.

El funcionario, quien no se refirió en ningún momento a resultados provisionales de los diferentes partidos ni mencionó a ninguna formación, señaló que los ciudadanos pueden acudir a la web del TSE, donde se van subiendo los datos, “que aunque no son definitivos, marcan una clara tendencia”.

Según la información brindada en la página del TSE, la opositora Alianza Republicana Nacionalista (Arena) es acreedora de la gran mayoría de las alcaldías del país, así como de varios diputados más que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) en la Asamblea Legislativa.

El gran triunfador de estas elecciones, a falta de resultados definitivos, es Ernesto Muyshondt, aspirante a la Alcaldía de San Salvador, el puesto más ansiado por todas las formaciones políticas después de la Presidencia del país.

Olivo pidió “paciencia” a la población en la espera de datos finales, ya que a partir de ahora “hay una lentitud que hay que aceptar, debido al cansancio de los trabajadores, pero también por el sistema de voto complejo que se usa en el país”.

En las elecciones legislativas y municipales del año 2015 se estrenó el sistema de voto cruzado, lo que demoró varios días el procesamiento de actas en aquella ocasión, que, aunque en 2018 está ya más ensayado, “el recuento sigue siendo lento”.

Un total de 5,186,042 salvadoreños fueron convocados para estas elecciones, que comenzaron con retrasos en algunos centros de votación por la tardanza en la entrega de los materiales y la demora en la llegada de los miembros de las Juntas, entre otras causas.

La nota predominante de los comicios fue el abstencionismo, ya que, a falta de datos definitivos del Tribunal Supremo Electoral, los datos previos apuntan a una participación de poco más del 30 por ciento del censo electoral.

Algunos salvadoreños justificaron la apatía ciudadana en la insatisfacción con los políticos en uno de los países más violentos del mundo. “Uno vota confiado en que estamos eligiendo personas capaces de generar cambios. Estamos cansados de políticos que solo se llenan los bolsillos de dinero y se olvidan de los ciudadanos”, dijo el médico Joel Ochoa, de 47 años, tras emitir su voto.

En la elección se disputaron 84 escaños del Congreso unicameral y los puestos de alcaldes y concejales de los 262 municipios del país, que deberán asumir funciones el 1 de mayo.

Gobernabilidad complicada

En el Congreso actual, Arena tiene 35 diputados, el FMLN 31 y otros tres partidos minoritarios suman 18, por lo que el gobierno ha tenido que negociar para llegar a acuerdos y en ocasiones ha sido bloqueado.

Para el analista y académico Dagoberto Gutiérrez, la gobernabilidad pasa por que el gobierno tenga “la madurez de negociar, dialogar y no tratar de imponer ante una oposición que muchas veces es caprichosa”. “El gobierno está en su recta final, entonces si quiere terminar bien, debe ser hábil, dialogar, no solo con la Asamblea Legislativa, sino con otras fuerzas vivas de la sociedad”, consideró Gutiérrez.

Contra la criminalidad

Pero la gobernabilidad no es lo único en juego para el ejecutivo: también es vital el apoyo desde el Congreso a leyes para el combate a la violencia criminal, en un país que en 2017 registró una tasa de 60 homicidios por cada 100,000 habitantes, una de las más altas del mundo.

Aunque las muertes violentas han disminuido desde 103 homicidios por cada 100,000 habitantes en 2015, El Salvador aún figura como una de las naciones sin guerra más violentas del mundo, en gran parte por la lucha fratricida de las pandillas Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18.

El analista y abogado Felix Ulloa recordó que la violencia criminal es uno de los principales problemas para los salvadoreños, y por ello el tema es y seguirá siendo utilizado por la oposición. “El gobierno no solo debe ofrecer represión como solución, hay que apostar por la prevención, generación de oportunidades para los jóvenes en zonas de riesgo”, indicó Ulloa

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